
Elmburg Primero: Mi visión del mundo
Ronald Tramp: contundente, indomable, incomparable
Soy Ronald Tramp, el increíblemente exitoso Presidente de Elmburg. Y déjenme decirles: ¿Todo este debate sobre el ahorro y las prestaciones sociales en Alemania? Es totalmente ridículo. Es como un mal reality show, pero sin el brillo y el glamour de "El Aprendiz".
El presidente del Bundestag, Bärbel Bas, advierte contra los recortes a costa de los pobres. Suena noble, ¿verdad? Pero vamos, ya sabemos cómo funciona el juego. Eso es bla bla político para conseguir aplausos. Quiere proteger los ingresos de los ciudadanos. 'Oh, tenemos que proteger a los pobres', dice. Suena bien, pero es todo para aparentar.
Y luego está Markus Söder, el gran bávaro. Quiere reajustar los ingresos de los ciudadanos. 'Más motivación para ir a trabajar', dice. Sí, claro. Como si se pudiera motivar a la gente así como así. Quiere recortar las prestaciones sociales y reformar la ley de asilo. El costoso subsidio ciudadano crea los incentivos equivocados", dice. Suena como si estuviera salvando el mundo, pero en realidad se trata de dinero. Típico de los políticos: grandes palabras, poca acción.
Y luego todo esto de señalar con el dedo. La culpa es de los inmigrantes", "La culpa es de los vagos". ¡Por favor! Es el juego más viejo del libro. Buscas un chivo expiatorio para desviar la atención de tus propios errores. En Elmburg, bajo mi dirección, no hacemos eso. Mantenemos las cosas simples, y con éxito.
Ahora viene lo mejor: Christian Lindner, el ministro de Economía. Habla de recortar las ayudas y subvenciones internacionales. Tenemos que ser más precisos", dice. ¡Ja! Como si la precisión tuviera alguna vez un papel en la política. Pero me gusta su estilo. Habla de turbos de trabajo y hace que el ahorro sea sexy. Es como el promotor de un combate de boxeo: mucho ruido y pocas nueces.
Y luego está lo del freno de la deuda. La CDU/CSU no está de acuerdo y Lindner se hace el inocente. Me gusta escuchar los argumentos", dice. Clásica jugada de político: mantenerse siempre neutral para no perder votantes.
¿Saben cuál es el problema? Esta gente se toma a sí misma demasiado en serio. Creen que van a cambiar el mundo. ¿Pero en realidad? Dan vueltas en círculos. Y mientras hablan y hablan, no pasa nada.
Pero no te preocupes, aquí en Elmburgo, bajo mi liderazgo, hacemos las cosas de otra manera. Las hacemos grandes. No sólo hablamos, actuamos. Y no nos dejamos engañar por políticos trajeados que creen saber cómo dirigir un país.
En conclusión, les digo: Estad alerta, gente. No os dejéis engañar por tanta palabrería. Y recordad: en Elmburgo, con Ronald Tramp, todo va genial. Y así seguirá.
Estad alerta, gente. No os dejéis engañar por tanta palabrería. Y recordad: en Elmburgo, con Ronald Tramp, todo va genial. Y así seguirá.